Puntos en común

Ayer mantuve una conversación que me hizo pensar en la amistad, en aquello que une a dos personas, que las hace sentir un cariño mutuo. Me cuestioné si el nivel de estudios, el bagaje cultural, las inquietudes intelectuales, etcétera, pueden condicionar una amistad. Es decir, ¿es importante que aquellas personas por las que puedas potencialmente sentir afinidad y conexión tengan que cumplir el requisito de poseer más o menos la misma cultura que tú, o al menos alguna muestra de interés por lo que nos rodea? De lo contrario, ¿te sentirías incómodo, quizás distanciado de esa persona como para poder forjar una amistad más allá del compañerismo? En mi caso, el hecho de que la suerte (el destino o llámalo equis) que he tenido en el amor no haya sido ni por asomo parecida en la amistad, puede deberse a eso, a que no he encontrado en mi infancia y adolescencia a nadie con quien conectar realmente hasta el punto de ser tener un amigo de esos que la gente tanto valora, que están ahí en las buenas y en las malas, que te escuchan, te entienden y te conocen de verdad. Obviamente, de pequeño uno no ha tenido tiempo de adquirir cultura, conocimientos o plantearse una actitud ante la vida. Pero aún de pequeños, nos damos cuenta y podemos valorar con qué compañeros nos sentimos bien, qué personitas serán inseparables en un futuro. Algunos afortunados lo podrán confirmar.

Yo he conocido a dos personas en mi vida con las que he sentido lo más parecido a esa conexión, dos personas que me escuchan y me entienden, siempre que lo necesito.  Tienen ambas algo especial y, al igual que yo, inquietudes y sueños. A pesar de que, aunque estamos en contacto, no podemos casi vernos, por las circunstancias. Hay personas, sin embargo, que conocen a tantas otras, se ven continuamente rodeados de supuestos amigos, pero, ¿a cuántos de ellos podrían considerlos realmente como tales?

Volviendo al inicio, las personas con las que más conecto son aquellas que quieren vivir y no sólo existir. Que quieren algo más que levantarse por la mañana y acostarse por la noche, mientras han respirado, comido e ido a trabajar, estudiar o cualquier actividad que ocupe su jornada. Personas que sueñan, que creen en lo que hacen y miran más allá. Pero supongo que eso no es  tan fácil de encontrar.

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