Ataques

Columna de opinión, escrita el pasado 4/10/2010

En lo que a los estadounidenses se refiere, y a la política exterior de su Gobierno en
particular, se podría decir que hay cosas que nunca cambiarán. La llegada al poder
de Barack Obama, cuya victoria se apoyó en una campaña de márketing de
dimensiones descomunales, no ha variado la estrategia del ejecutivo
norteamericano en cuanto a su supuesta prevención de ataques terroristas. Ahora
resulta que el gobierno de los EE.UU. ha alertado a su ciudadanía para que extreme
las precauciones en el caso de que decida viajar a Europa, debido al riesgo de un
posible ataque terrorista en dicho continente. El Departamento de Estado anuncia
en su página web que la advertencia (válida hasta el 31 de enero de 2011) se
fundamenta en informaciones recibidas que avisan de que “Al-Qaeda y otras
organizaciones afines continúan planeando ataques terroristas”. A esto añaden
que los terroristas podrían utilizar “diferentes medios y armas” para llevar a cabo
sus ataques y que sus objetivos incluyen “tanto intereses públicos como privados”.
Algunos ingenuos creíamos que, en cierto modo, con la llegada de Obama al poder,
la psicosis, paranoia, manía persecutoria o como se le quiera llamar, que ha
caracterizado al país en los últimos años, y que se ha ido incrementando a raíz de
los ataques terroristas del 11-S, disminuiría y la política exterior estadounidense
se moderaría y reinaría en mayor medida el sentido común. ¡Pero qué inocentes!
EE.UU. se sigue sintiendo, y siempre lo hará, como el país que constituye el ombligo
del mundo. Por ello, sean cuales sean sus líderes, siempre se sentirán amenazados,
aunque la amenaza no sea tal como la pintan. No puedo afirmar que la amenaza no
exista, pero todos sabemos que hay muchas maneras de decir (y de combatir) las
cosas y estarán de acuerdo conmigo en que el pánico no es mejor aliado en estos
casos. A Obama y compañía también les parece completamente legítimo el ejercicio
de la violencia –para ellos justificada- mediante los bombardeos en Afganistán,
aunque en muchas ocasiones actúen contra objetivos equivocados y provoquen la
muerte de muchos inocentes. En las familias desde siempre se ha sabido que
cuando el hermano mayor hace algo, los hermanos pequeños le copian. Hoy Japón
se ha subido al carro y ha hecho exactamente lo mismo que los EE.UU. Ha puesto
en sobreaviso a los nipones para que se mantengan alerta, como también hizo el
gobierno de Obama, en los transportes públicos, atracciones turísticas o
instalaciones gubernamentales de los países europeos. El Reino Unido no ha
querido ser menos y ha elevado su nivel de alerta por ataques terroristas. Según el
diario británico The Guardian, la Foreign Office ha comunicado que “los ataques
podrían ser indiscriminados, incluso en lugares frecuentados por emigrantes y
viajeros extranjeros”. Ante todo esto no puedo evitar preguntarme: ¿No estarán
los EE.UU. queriendo tratar de justificar sus ataques en Pakistán o Afganistán,
mientran otros países simplemente tratan de ganarse la confianza del nuevo
salvador del mundo?

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