Cada palabra es verdad

Truman Capote en 1959

Hace unas semanas le pregunté a Carmen Amoraga en una entrevista si se sentía más identificada con el rol de periodista o con el de escritora. Me respondió que no sabría elegir porque, en su opinión, realidad y ficción mantienen una relación muy íntima. Decía ella que la realidad es un impresionante e inacabable vivero de historias. Que se lo hubieran dicho a Truman Capote, cuando en 1959 abrió las páginas de un periódico y halló una noticia sobre un crimen que había arrancado la vida a todos los miembros de una familia, los Clutter. Vivían en Holcomb, un perdido y tranquilo pueblecito de Kansas. Reproduzco esta escena de la película Infamous, que sería algo así como tristemente célebre, estrenada en 2006, que traza un fascinante retrato del escritor, al que da vida un sublime Toby Jones. Por razones que sólo el morbo y la taquilla entienden, el largometraje se tituló en España Historia de un crimen, aunque éste fuese tan sólo un pretexto para situarnos en ese momento preciso de la vida del protagonista.

Truman Capote le dice a su acompañante, mientras cenan, que no puede sacarse de la cabeza el terrible suceso. Le intrigaba cómo habían podido asesinar a toda una familia en mitad de la noche, en un sitio así, en una comunidad tan pequeña y apacible. Esa curiosidad le hizo viajar hasta Holcomb e intentar ganarse como sólo él sabía, a los reacios habitantes de la población. La película muestra que la intención de Capote era elaborar un reportaje, que terminaría convirtiéndose en un libro. Pretendía ir mucho más allá de los hechos en sí, quería mezclarlos con la profundidad psicológica y emocional con la que la literatura describe a los personajes de una novela, para reflejar cómo lo ocurrido había afectado a la vida cotidiana de un pueblo de la América profunda.

El resultado fue su obra más célebre: A sangre fría (que defendía con su “cada palabra es verdad”), que materializó toda su investigación sobre el crimen de los Clutter. Quien haya leído A sangre fría, sabrá que el excéntrico padre de la non fiction novel, a medio camino entre literatura y periodismo, mostró al mundo una capacidad asombrosa de dibujar el interior del alma humana, como hizo con los dos asesinos. Trascienden tintes de denuncia social, en forma de alegato contra la pena de muerte y el sistema legal que la sostiene. A sangre fría sirvió de inspiración dentro del periodismo al sentar las bases de una nueva forma de escribir: el llamado periodismo literario. Como bien dice David Carr, autor de un reportaje sobre su legado, publicado en 2005 en The New York Times, Truman Capote transformó el periodismo de pura rutina en algo mucho más literario y profundo. Ahora que los diarios parecen todos iguales, quizá el periodismo tendría que reencontrarse con el estilo marcado por Capote y aprovechar esa cercanía de la que hablaba Carmen Amoraga para utilizar los recursos que brinda la ficción a la hora de contar historias reales. Eso sí, siempre mirando al suelo, para no cruzar la línea.

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Una respuesta a Cada palabra es verdad

  1. Akasha dijo:

    A verdade e que a realidade e a ficción van collidos da man como o amor e a sinceridade (cousa que non ven a conto pero bueno) e Capote fixo do periodismo algo insólito. Felícitote Zu por esta entrada.

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