Reportaje–> Atrapada en ‘La Cabina’

Valencia se convierte por tercera vez en la capital internacional del mediometraje

Me metí dentro de ‘La Cabina’ para hacer una llamada a su director, Carlos Madrid. Me habló del festival y del formato del mediometraje, con muchas posibilidades creativas, pero poco explotado comercialmente en España. Y destaco las películas que vi en el festival y os cuento qué dijeron de su experiencia algunos de los directores que vinieron a Valencia a presentar sus trabajos.

cartel

TEXTO: d_yanera; FOTOGRAFÍAS: Festival “La Cabina”

19-28 de noviembre de 2010

“En su justa medida”. Ése podría ser el lema de un formato poco conocido por el gran público y poco explotado comercialmente: el mediometraje. Se trata de películas que duran un mínimo de 30 minutos, pero que no se extienden más allá de los 60. En Valencia se creó uno de los festivales más exclusivos a nivel internacional, “La Cabina”. El nombre hace honor a la emblemática película que dirigió Antonio Mercero y que protagonizó José Luis López Vázquez. Se rodó para la televisión y la produjo Televisión Española, en 1972. Un año más tarde, sería premiada con el Emmy a la Mejor Ficción, que supuso uno de los primeros reconocimientos internacionales a la ficción española. Lo que quizá no sepan muchos es que precisamente este filme es un mediometraje: “Como el concepto ‘mediometraje’ no está muy extendido, poca gente lo sabe y nosotros tampoco es que lo supiéramos de toda la vida. Es un mediometraje mítico, que dura 35 minutos”, explica Carlos Madrid, director del festival “La Cabina”, un proyecto que surgió casi de casualidad: “Yo debía hacerme cargo del corto de un amigo y distribuirlo en festivales de Valencia, ya que él no conocía cómo funcionaba todo eso. Duraba 28 minutos y aunque no llegaba a ser mediometrcartel2aje, en los festivales de cortos no admiten más de 20 minutos. Así que, no había ningún festival a donde llevarlo.” Y así, Carlos Madrid se dio cuenta de que a nivel internacional solamente existía el festival francés Festival du Cinema de Brive, que en un principio había nacido con la idea de acoger únicamente películas francófonas, aunque posteriormente amplió su campo al nivel europeo. Pero seguía sin existir un festival de mediometrajes internacional. De ahí nació el festival valenciano. “La Cabina’ es internacional desde el principio, eso nos ha permitido tener mediometrajes de Corea del Sur, Serbia, EE.UU., Cuba o incluso Tailandia, este año.” Aunque los habituales siguen siendo Alemania y Francia, dos países en los que hay una mayor potenciación del formato del mediometraje, pues las televisiones exhiben la mayor parte de estas producciones y ya se sabe que este medio es el que hoy por hoy llega a una mayor cantidad de público. “En Francia, por ejemplo, las televisiones France 2 y France 3 emiten mediometrajes de varias productoras, habituales del mediometraje. Además, de ahí se mueven por festivales, además del de Brive, otros de cortometrajes en los que aceptan una duración mayor, como el Festival International du Cour Métrage à Clermont-Ferran”, comenta Carlos Madrid, que añade: “Alemania y Francia comparten un mismo canal de televisión, que es Arte, en el cual los mediometrajes forman parte de la programación.”

Inauguración

En un festival celebrado en España es poco menos que curioso que ninguno de los mediometrajes seleccionados sea español. En nuestro país, ni el corto ni el mediometraje han llegado a gozar de tanta aceptación como en otros países europeos. La exhibición en televisión es prácticamente inexistente, salvo algún programa de cine o cultural, que de por sí ya escasean en nuestra parrilla televisiva. Y como apunta Madrid “los festivales de cortometrajes suelen ser habituales en pequeñas localidades, pero no en cascos urbanos de mayor tamaño. Además, a la hora de que un espectador pague por ver una obra, si dura 7 minutos, no se molesta en salir de casa. Lo que se debería hacer son sesiones de cortometrajes, como se hacía en el Albatros -sala independiente de Valencia, que cerró sus puertas hace unos meses-, que en paz descanse. Y en las televisiones tampoco hay sesiones de cortos o de medios y, si las hay, no se promocionan lo suficiente”, señala. Recalca el director de ‘La Cabina’ que en España hay trabajos de muy buena calidad y que “es absurdo que no se les dé más bombo”. Según añade, se trata de historias que no requieren de una gran atención, “con Inauguraciónlo cual, con las prisas con las que vive mucha gente hoy en día, podrían verse tranquilamente.” Con prisas o sin prisas, el mediometraje, como el corto, es un formato interesante y valorado por el público, de ahí el éxito de ‘La Cabina’ en Valencia. Por tanto, el tirón de orejas de rigor: “Nos gustaría que las televisiones se fijaran en los mediometrajes, ya que se trata de un formato como cualquier otro, con películas de calidad nada envidiable a los largos y, en muchos casos, incluso mucho mejor. Deberían tener en cuenta a los mediometrajes incluso desde el punto de vista comercial, pues son películas muy atractivas que podrían tener mucha audiencia.” Y eso lo demuestra la cantidad de gente que acudió al festival, desde la fecha misma de su inauguración.

Christophe Lemoine

El certamen lo abrió el mediometraje inaugural dirigido por Christophe Lemoine, ‘Marteau Ciseaux’ (‘Piedra, papel o tijera’, en su traducción al español). Se trata de la historia de tres amigos de la infancia, que se reúnen para pasar un fin de semana en un pequeño pueblo costero, fuera de temporada turística. La trama aborda el siempre delicado tema del trastorno mental, desde el género de la comedia, con mucho sentido del humor, pero sin caer en la frivolidad. “Un amigo de juventud padeció problemas mentales y me interesaba tratar este tema por el hecho de presentar a Coloquio con Christophe Lemoinealguien diferente, a un personaje que es agradable pero con el que no es posible convivir. Se trata también de forma muy modesta de un acercamiento al tema de la infancia; digamos que esta locura no es más que el hecho de no haber crecido, pues de los tres personajes, que se conocieron"Marteau, Ciseaux" siendo muy jóvenes, hay uno que no ha alcanzado la edad adulta.” El director francés, que asistió para presentar su película, intervino posteriormente en un coloquio y conectó enseguida con los asistentes, gracias en parte a la cantidad de risas que se resonaron en la sala durante la proyección y también a su simpatía, la que demostró cuando contestó: “No se me permite hablar de eso”, al preguntarle uno de los asistentes si el dato que aparecía en la web del festival que hace referencia a su pasado como espía internacional, era una broma o tenía algo de real. Christophe Lemoine es, además, uno de los protagonistas de la cinta. “Mi primer oficio fue de actor. Recurrí a antiguos compañeros de profesión para que me siguieran en esta aventura y llegó un momento en que me planteé que, dado mi grado de implicación, no estaría demás participar de esa forma en la película.”

Graeme Cole

El británico, Graeme Cole, director de It’s Nick’s Birthday, que se mostró mucho más tímido que su colega francés, ha dirigido el primer musical del festival. Una película sin duda insólita: está rodada en Súper 8 y en los momentos en los que no se canta, no ocurre nada en particular. “El contraste entre unas escenas en las que no ocurre nada y las escenas musicales, se explica mediante la imposibilidad de comunicación entre los personajes, por el hecho de exista una ausencia de comunicación física o verbal. Lo que quería mostrar en la película es aquello que imagina Nick que harían los personajes si realmente se atreviesen a decirse las cosas”, aclaraba el director de Manchester, durante el encuentro. “Una de las razones que llevaron, del mismo modo, a escoger este formato, fue el color tan peculiar que tiene, el considerar que esta particularidad podría añadir intensidad y sensaciones al mediometraje.

Fotograma del mediometraje "It's Nick's Birthday"

Me gustaba que se tratase de un proceso mecánico, que el proceso no fuese tan limpio como si lo rodásemos en digital. Creo que el personaje de Nick hubiera escogido el Súper 8, si tuviese que rodar él mismo su historia,” comentó Graeme Cole en la charla. Sin duda está cada vez más de moda todo lo antiguo, aquello que pertenece a otras épocas y nadie duda que con el Súper 8 se pueden conseguir efectos que ya no estamos acostumbrados a ver en la imagen cinematográfica, sobre todo ahora que la tecnología digital se está generalizando cada vez más rápido. Sin embargo, el rodaje de It’s Nick’s Birthday no estuvo exento de complicaciones: “Una de las dificultades principales con que nos enfrentamos fue la sincronización de imagen y sonido. Al montar ambos, nos dimos cuenta de que el sonido terminaba bastante antes de lo que lo hacían las imágenes. Al volver a ajustarlo, nos percatamos de que si coincidían al final, volvíamos a tenerlo mal al principio, tampoco coincidían. El problema resultó ser un cambio de proyector que utilizamos y finalmente hubo que sincronizar casi palabra por palabra.”

"Stilleben""Noce""Dans le sang""Livestream"

Casi poético es el mediometraje alemán, Stilleben (Naturaleza Muerta), dirigido por Marcel Ahrenholz, en el que las palabras son secundarias para contar la historia y la película dice mucho más con la luz y el lenguaje no verbal, trabajado de forma sublime por las actrices que interpretan la situación de una madre y sus dos hijas. Y como en todo festival, siempre hay una de esas historias pequeñas, que se podrían definir con solamente un par de líneas y que, sin embargo, se recuerdan con intensidad y cariño. Es el caso de la francesa Noce (Comunión), de Christine Riche, filme que se desarrolla en la Francia rural y cuyo anciano protagonista, necesita encontrar a alguien que le ayude a recoger los buenos frutos de su cerezo. Dans le sang (En la sangre), una coproducción entre Francia y Líbano, describe una relación padre-hijo, en un escenario que tiene lugar en las calles libanesas, asoladas de nuevo por la violencia, con un final impactante. Livestream (En la red), otra joya más proviniente de Alemania, muestra al espectador otro final sorprendente, de una historia de un solitario profesor universitario que se refugia en la Red y encuentra a Miss Bingo, famosa por sus vídeos en Internet y que resulta su alumna.

                            ENTREVISTA CON EL CULPABLE

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CARLOS MADRID. Fundador y director del Festival de Mediometrajes ‘La Cabina’. Nació en Valencia en 1982. Estudió Publicidad en la Universitat Jaume I de Castellón. Trabajó en el departamento de comunicación de varios festivales y como coordinador y redactor en la revista valenciana de tendencias, ‘La Milk.’ Actualmente colabora con las revistas ‘OCI Magazine’, ‘Mundo Sonoro’ y con la asociación cultural ‘Silenci.’ Es miembro del Aula de Cinema de la Universitat de València, desde donde organiza el festival.

¿Qué fue lo que te empujó a crear ‘La Cabina’? Me sedujo la idea de organizar un festival, de poner en marcha uno de estas características y, sobre todo, hacer algo exclusivo. El hecho de encontrar una faceta inexplorada me hizo emprender este reto y convencer a gente para me siguiese en el desafío.

¿Es muy difícil sacarlo adelante? A nosotros nos ha costado insistir para obtener una subvención, que no es grande, comparada con las de otros festivales consolidados. Lo que más frustra es ver cómo otros festivales de Valencia cuentan con presupuestos enormes y los gastan en cosas que no deberían.

¿Por qué el mediometraje? Era un tamaño en el que no se había trabajado en España. Eso fue lo que nos dio más vértigo, en el buen sentido. Probamos y funcionó, es un formato en el que se crean muy buenas obras.

¿Qué tiene el ‘medio’ que no tenga el ‘corto’ o el ‘largo’? Da la oportunidad de desarrollar más a los personajes que en el corto y puedes así construir una historia un poco más completa y compleja. Los mediometrajes no están sometidos al circuito comercial y eso aporta la ventaja de la libertad creativa, respecto al largo, pues la trama dura lo que tiene que durar. Porque ¿a cuántas películas largas no le quitarías media hora?

¿Cómo es el jurado del festival? Desde la dirección, intentamos que haya una representación heterogénea dentro del mundo del cine: cineastas, críticos, docentes, periodistas… De esta forma conseguimos que se enriquezca el debate a la hora de escoger a los premiados.

¿Cuál es el perfil de los directores que presentan sus trabajos al festival? Son principalmente jóvenes, pero con películas de calidad. Nosotros nos sorprendimos de esto porque aquí en España, por cuestiones de producción, hasta que un director joven es capaz de sacar adelante un proyecto de calidad puede pasar mucho tiempo o toda la vida. En el festival, en su mayoría, suelen tener entre 25 y 35 años. Sobre todo llegan de Alemania, incluso con mediometrajes de proyectos de final de carrera.

¿Por qué habría que acudir como público a ‘La Cabina’? El festival es una selección de mediometrajes muy buenos. Hay para todos los gustos, de cualquier género que te guste, encuentras una obra de calidad. Además, está la posibilidad de interactuar con los directores de algunos mediometrajes. Y porque es un festival exclusivo y hemos comprobado que hay mucha calidad.

Puedes ver el Palamarés 2010 del Festival, aquí

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