Reportaje: Londres

La ciudad adictiva

El famoso puente de Londres, tan idealizados en las antiguas canciones infantiles

Uno de los grandes símbolos de Londres, el Tower Bridge  / Z.L.C.

Londinium, así la llamaron los romanos, que iniciaron la invasión de la ciudad del Támesis hacia el año 43 d.C. Es evidente que poco tienen en común aquella Londres con la megalópolis que es hoy, en cuya capital viven más de 8 millones de personas y más de 13 millones si se suma el área metropolitana. Quizá lo que continúe uniendo a ambas urbes, distanciadas por tantos siglos de historia, sea la muralla que los romanos construyeron alrededor de la City, área original, para separarla de los demás barrios o buroughs, como allí los denominan. En un paseo por las inmediaciones del Museum of London -de visita imprescindible para los verdaderos apasionados de la ciudad y su historia- aún permanecen los restos de aquel muro divisorio. Y es que en la época medieval, la City era la extensión total de Londres, nombre que ahora se  utiliza para referirse a ésta más los otros 32 distritos de la capital británica. Esta parte de la ciudad continúa manteniendo en la actualidad un estatus especial, incluido un gobierno municipal propio.

Alrededores del Museum of London donde a la derecha se observa un trozo del antiguo muro divisorio.

Alrededores del Museum of London donde a la derecha se observa un trozo del antiguo muro divisorio / Z.L.C.

Desde que Londres abre los ojos cada mañana y despierta al mundo (si es que ha llegado a dormirse) comienza su actividad frenética, su continuo ir y venir, su ritmo incansable. El famoso tube (metro) se llena de gente, de personas que se desplazan a diferentes puntos de la ciudad, van a trabajar o a estudiar. O son turistas que quieren empaparse del dinamismo de la capital del Reino Unido, que desean aprovechar su tiempo en una ciudad irrepetible, desde la primera luz del día. El viajero que visita Londres por primera vez es como la mosca que cae en las garras de una planta insectívora: una vez dentro, no hay escapatoria. Solo que en este caso es al revés, ya que es Londres la que entra en el visitante para no abandonarle jamás. Es como una adicción a causa de la cual el cuerpo se acostumbra y se crea una dependencia. Y es que para descubrir esta ciudad, es necesario ser consciente de que nunca se tendrá suficiente, de que se querrá volver. Los que no han ido aún, la anhelan; los que sí, suspiran por el reencuentro. Gusta a todas y cada una de las personas que la conocen o, al menos, aquellos que no le ven tal encanto han de tener mucho valor para confesarlo en público. Aquel que se atreva a decir que no le gusta Londres, que se prepare para soportar más de una mirada fulminante y algún comentario incrédulo y hasta molesto.

EN BUSCA DE LA CITY                                                                                                    

En Londres no hay tiempo para aburrirse, es algo prácticamente imposible. Ya lo dijo en su día Samuel Johnson (1709-1784), autor del Dictionary of the English Language (1755), el primer diccionario completo de inglés: “Si alguien se cansa de Londres es que está cansado de la vida”. Todo aquel que haya pisado la capital británica estará de acuerdo, sin duda, con sus palabras. Si el lector es muy anglófilo y siente curiosidad, el viejo diccionario se puede ver y tocar. Se encuentra en la casa del autor, la Dr. Jonhson’s House, en Gough Square. Se trata de una evocadora mansión urbana de la época victoriana, conservada prácticamente como en su momento y con las pertenencias del dueño, cuadros y diversos objetos. Merece la pena si se quiere visitar un lugar encantador, diferente y alejado de las grandes aglomeraciones.

PARA EXPLORAR LA CITY
HAY QUE APROVECHAR EL
FIN DE SEMANA, CUANDO
SUS CALLES SE QUEDAN
PRÁCTICAMENTE DESIERTAS

Vistas de la City desde la St. Paul's Cathedral

Vista panorámica de la City desde la St. Paul’s Cathedral / Z.L.C.

Es una actividad perfecta para un sábado de paseo por la City. El distrito financiero y con más historia de Londres se queda prácticamente desierto durante los fines de semana y brinda al viajero la oportunidad de disfrutar de una mañana de tranquilidad mientras recorre sus preciosos rincones. Aprovechando la cercanía, apetecerá caminar hasta la St. Paul’s Cathedral. La visita a esta obra maestra del talentoso arquitecto local Sir Christopher Wren es de visita casi obligada. Los más atrevidos, y aquellos que no tengan afecciones cardiacas o claustrofobia, no dudarán en subir los 530 escalones hasta la cima de la catedral. No hay razón para asustarse, pues los peldaños están divididos en tres niveles: primero se subirán 259 y se ascenderá 30 metros de altura para acceder hasta la Whispery Gallery (Galería de los Susurros), cuyas paredes poseen la particularidad de hacer rebotar las palabras de un extremo al otro, a 32 metros de distancia. Si se sube un poco más, otros 119 escalones, se llega a la Stone Gallery (Galería de Piedra), donde se podrá disfrutar al aire libre de una panorámica completa de la ciudad, aunque un tanto obstaculizada debido a los barrotes. Quedan 152 peldaños más para llegar al final, a la Golden Gallery (Galería Dorada). Por el camino, cuando se está casi a punto de llegar, un agradable miembro del personal del templo invitará al visitante a mirar hacia abajo, a sus pies, pues a través de un pequeño cristal redondo podrá hacerse una idea de la altura a la que está: en ese punto, le separan siete pisos de la planta baja de la catedral. Los 111 metros de altura del tramo final bien merecen el esfuerzo, pues en este caso la vistas, con menos barreras de por medio, son difícilmente superables.

Fachada de la St. Paul's Cathedral

Fachada de la St. Paul’s Cathedral / Z.L.C.

Detalle de la cúpula de la catedral

Detalle de la cúpula de la catedral / Z.L.C.

DESCUBRIENDO EL WEST END

Un día redondo puede comenzar con la visita a la zona de Westminster y dirigir la mirada hacia el palacio, que alberga el parlamento y que está coronado por el celebérrimo Big Ben. La caminata continúa hasta la Abadía, aunque para entrar conviene llegar o muy pronto o muy tarde, para evitar las multitudes. Cerca de allí el visitante también se encontrará con el famoso Nº 10 de Downing Street, el domicilio tradicional del Primer Ministro –el equivalente a La Moncloa- aunque Tony Blair decidió, durante su mandato, romper esa tradición e intercambiar su residencia por el Nº 11 de la misma calle, en la que vivía otro cargo importante del gobierno. La calle es discreta y el edificio modesto, comparado con otras viviendas oficiales. Durante gran parte de su historia, el Nº 10 de Downing Street había sido accesible para el público y solamente contaba con un policía de guardia en la puerta. Fue en la época de Margaret Thatcher cuando se decidió, por razones de seguridad, cerrar la calle a ambos lados con unas vallas negras de hierro, por lo que en la actualidad la visibilidad es escasa. Cuando sea hora de hacer un alto en el camino, es una buena opción comprar algo de comida, como un típico Fish and Chips (pescado rebozado y patatas fritas, que se suele acompañar de ensalada) y descansar en el St. Jame’s Park, uno de los más pequeños pero también más encantadores parques de Londres. No muy lejos se encuentra otro emblema británico, el Palacio de Buckingham, cuyas verjas normalmente estarán llenas de turistas observando, curiosos, a los pintorescos guardias reales, con sus llamativos uniformes rojos y sus rimbombantes sombreros de piel de oso. Si se quiere ver un espectáculo insólito, a las once y media de la mañana se celebra la ceremonia del cambio de guardia.

El Big Ben, icono de Londres, de noche, desde la boca de metro de Westminster

El Big Ben, icono de Londres, de noche, desde la boca de metro de Westminster / Z.L.C.

La zona del parlamento  en Abingdon Street

La zona del parlamento en Abingdon Street / Z.L.C.

Un "habitante" del St. James Park

Un “habitante” del St. James Park / Z.L.C.

La entrada de la famosa Westminster Abbey

La entrada de la famosa Westminster Abbey / Z.L.C.

Turistas curioseando desde el exterior del Buckingham Palace

Turistas curioseando desde el exterior del Buckingham Palace / Z.L.C.

No muy lejos del hogar de la reina, los aficionados al arte encontrarán en Londres un paraíso: la National Gallery. Un museo de entrada gratuita, como la gran mayoría en todo el Reino Unido, con más de dos mil pinturas europeas en exposición. Se trata de una de las mayores pinacotecas de todo el mundo y en ella se hallan cuadros tan conocidos como El matrimonio Arnolfini de van Eyck; La Venus del espejo de Velázquez; La cena de Emaús, de Caravaggio; Los girasoles de van Gogh; El sombrero de paja, de Rubens o el enigmático Los embajadores de Holbein, que sorprende a todos los que lo contemplan. Si se dispone de tiempo limitado, conviene elaborar una lista con las obras que se quieran ver para poder aprovechar al máximo la visita. La siguiente visita está al lado, la National Portrait Gallery, una excelente galería en la que se exponen los rostros de los protagonistas de los últimos cinco siglos de la historia del Reino Unido. En el primer piso, dedicado a la familia real, se encuentran los retratos que hizo Andy Warhol de la reina y, como curiosidad para los interesados,  en la planta baja se expone el videoretrato que la artista de arte moderno, Sam Taylor-Wood, realizara de David Beckham durmiendo tras un entrenamiento, en el año 2004.  Es muy probable que en la piazza de Covent Garden algún artista callejero esté haciendo reír a los transeúntes. Para comer, lo mejor es caminar hasta Chinatown, hacerse la foto de rigor delante las puertas falsas de Gerrard St., antes de traspasarlas y elegir un restaurante.

Recorrido por China Town

En una ventana de China Town / Z.L.C.

La famosa muralla de China Town

La puertas falsas de China Town / Z.L.C.

AL SUR DEL TÁMESIS

Por la tarde, el Tower Bridge (el puente de la torre) invita a un agradable paseo entre la multitud, con vistas a la City y en compañía del Támesis. Al llegar al final del puente se tropieza con el barrio de Southwark, la zona sur del centro de Londres. Hace algunas décadas, era una zona olvidada y descuidada, pero desde finales de los 90 vivió una impecable renovación que la ha transformado en un interesante rincón de la capital. El río sin duda lo dota de encanto y el Bankside, a su orilla, regala un recorrido relajante por la noche, antes de cenar en uno de los muchos establecimientos de la zona.

Una relajante paseo por

Una relajante paseo nocturno por el Bankside, a la orilla del Támesis / Z.L.C.

Tras reponer fuerzas, el itinerario sigue hasta el Shakespeare’s Globe, para ver esta reconstrucción del original Globe Theatre de 1599, donde se representaban las obras shakespearianas y los llamados groundlings (asistentes que se quedaban de pie), que podían ser alrededor de 500 personas, eran tan pobres que no podían permitirse ver las representaciones sentados. Pagaban un penique y se quedaban en el centro del teatro, de pie, delante del escenario. De sobra es conocida su mala educación, ya que gritaban e incluso tiraban comida a los actores que no les convencían. El teatro actual se inauguró en 1997 y se copió minuciosamente cada detalle, tanto que incluso sigue estando a cielo abierto, por lo que solamente se representan obras desde finales de abril hasta mediados de octubre. Para finalizar el día, el broche final es la Tate Modern, que  está justo al lado, y a la que merece la pena echarle un vistazo, ya que si es viernes o sábado cierra sus puertas a las diez de la noche.

DOMINGO EN BRICK LANE

Aunque el mercadillo por excelencia es el de Portobello Road, en el famoso barrio de Notting Hill –donde se celebra un carnaval en agosto, al que acuden aproximadamente un millón de personas cada año- no tiene desperdicio pasar un domingo londinense, de tenderete en tenderete, en Spitalfields. Tradicionalmente, el mercado con ese mismo nombre acogía una interesante selección de ropa urbana a precios excelentes, además de joyeros, mueblerías y puestos de alimentación. En 2006, una parte se convirtió en un complejo de restaurantes y tiendas, pero el antiguo mercado sigue en pie y en la calle Brick Lane se puede encontrar de todo, desde muebles, ropa, frutas y verduras, complementos o diferentes objetos de segunda mano y de coleccionista.

Tiendas en el barrio de Notting Hill

Tiendas en el barrio de Notting Hill / Z.L.C.

Placas en exposición en el exterior de una tienda de Notting Hill

Placas en exposición en el exterior de una tienda de Notting Hill / Z.L.C.

El mercado de Portobello

El mercado de Portobello / Z.L.C.

EL DOMINGO PERFECTO EN
LONDRES SE PASA DE
PUESTO EN PUESTO POR LA
ZONA DE SPITALFIELDS

Cada semana es una sorpresa. Todo eso además acompañado de maravillosos cafés y restaurantes de comida étnica, donde parar a tomar un descanso. En una antigua fábrica de cerveza, la Old Truman Brewery, que por la semana funciona como aparcamiento, los domingos se transforma en un dinámico y creativo mercado, el Sunday Up Market, en el que se puede comprar ropa de excelente calidad (no hay que irse sin una original camiseta) y de jóvenes diseñadores locales, además de una suculenta variedad de comida, tanto dulce como salada, joyas y puestos de música.

Fachada de la Old Truman Brewery

Fachada de la Old Truman Brewery / Z.L.C.

El mercadillo de Brick Lane

El mercadillo de Brick Lane / Z.L.C.

El Londres imprescindible

Teatro

Es excesivamente caro desde la perspectiva española, aunque, si el bolsillo y el presupuesto lo permiten, es muy recomendable si se visita Londres, pues la puesta en escena de la ciudad es de gran calidad y además se ofrece una amplia y diversa oferta donde elegir. No podría esperarse menos de la capital mundial del teatro.

Entre las innumerables obras a las que asistir, hay algunas que se han convertido en grandes clásicos. Entre las más míticas, hay dos:

The MousetrapThe Mousetrap (La Ratonera) es la obra que lleva más tiempo en cartel de todo el mundo (59 años) y se trata de una historia whodunit (quién lo hizo), basada en la novela homónima de Agatha Christie. Durante 2011 se ha representado una versión española en nuestro país. Dónde: St. Martin’s Theatre. Dirección: West Street, Cambridge Circus (Westminster). Metro más cercano: Leiscester Square.

 Les Misérables

Les Misérables es un musical mítico, que celebró su 25º aniversario en 2010. Una historia ambientada en la Francia revolucionaria, adopción teatral de la novela escrita por Víctor Hugo. Se ha representado en 41 países y 291 ciudades, en 21 idiomas. Este año ha llegado por primera vez a España y en todo el mundo la han ya 55 millones de personas. Dónde: Shaftesbury Avenue. Metro más cercano: Picadilly Circus.

The British Museum

Cómo visitar Londres sin recorrer uno de sus grandes iconos museísticos, el Museo Británico. Ni qué decir tiene que es enorme y se necesitan varios días para poder verlo entero, pero algunas de las piezas más destacadas, que el visitante no debe perderse son:

Piedra Roseta

Z.L.C.

La Piedra de Rosetta. Es la clave que ayudó a descifrar el lenguaje de los jeroglíficos egipcios. Fue descubierta en 1799 por el capitán francés Pierre-François Bouchard en un pueblo egipcio llamado Rosetta.  Como era lógico, la piedra iba a ser transportada a Francia, pero los ingleses la robaron como botín de guerra en 1801.

Lewis Chessmen

Z.L.C.

Lewis Chessmen. Se trata de un grupo de piezas de ajedrez del siglo XII y son de las pocas que se conservan de esa época. Están hechas de marfil de morsa y fueron descubiertas en 1831 en la isla de Lewis, en las Hébridas Exteriores de Escocia. En el British se guardan 67, las once restantes se encuentran en el Museum of Scotland de Edimburgo.

Z.L.C.

Z.L.C.

Lindow man. Uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los 80. Concretamente se encontró en 1984 en una turbera en la región de Cheshire, al noroeste de Inglaterra. La piel, de unos 2000 años de antigüedad, se conservó gracias a los ácidos de la turba.

Z.L.C.

Z.L.C.

Máscara de mosaico de Quetzalcoatl. Pertenece a la cultura azteca y se cree que representa a Quetzalcoatl (“la serpiente emplumada”) o al dios de la lluvia Tlaloc. La máscara está tallada en madera y cubierta con turquesa en mosaico. Siglos XV-XVI.

   

Barbican

Z.L.C.

Z.L.C.

Es un complejo cultural multiartes con una agenda muy completa. En él se unen el arte, la música, el teatro, la danza, el cine y varias escuelas creativas. Alberga diversos festivales, exposiciones, conferencias y además cuenta con bares y restaurantes. Es la sede de la London Symphony Orchestra.

London Eye

Z.L.C.

Z.L.C.

La famosa noria gigante de la ciudad, que se construyó para recibir el nuevo milenio en el año 2000, es otra actividad ineludible si se visita la capital británica. Al contrario que otras atracciones, los famosos descuentos 2×1 no incluyen la London Eye. La entrada es bastante cara y es necesario hacer cola durante un buen rato. Aún así, la oportunidad de subir en una noria que viaja a velocidad muy lenta durante media hora,  para poder contemplar las vistas en detalle, es inolvidable. Es recomendable subir de noche, con la ciudad iluminada.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Periodismo, Viajes y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s