Death of a Salesman

La adaptación para la televisión dirigida en 1985 por Volker Schlöndorff está basada en la obra teatral homónima que Arthur Miller publicó en 1949. Dustin Hoffman protagoniza la historia de un hombre en la sesentena que ha pasado toda su existencia viviendo de ilusiones. Toda la vida de Willy Loman, el personaje protagonista que el actor interpreta magistralmente, es una continua aspiración a ser “el mejor”, “el más reconocido”, “el más exitoso”. Willy trata incesantemente de parecerse mínimamente a su hermano, muerto recientemente, y que consiguió hacerse rico. La historia de “Muerte de un viajante” refleja la situación de esos padres que tratan de esculpir a sus hijos a su propio gusto, que vuelcan sus frustraciones y anhelos en su descendencia.

 Loman ha empleado toda su vida en intentar que sus hijos vivan la vida que él cree que deben vivir, que tengan las aspiraciones que él considera fundamentales y que, nuevamente, sean “los mejores”, “los más reconocidos” y los “más exitosos”. Lo que no entiende Willy Loman es que lo único que consigue es amargar la existencia de sus descendientes, especialmente la de Biff (John Malkovich), que siempre ha intentado ir a contracorriente y se ha negado a vivir como su padre quería imponerle. Esta situación ha sido siempre fuente de conflictos y encontronazos entre padre e hijo.

En el lado opuesto se encuentra Happy (Stephen Lang), el otro hermano, que ha tratado de complacer a su padre por todos los medios. Y la figura restante es Linda (Kate Reid), la paciente, sumisa y resignada esposa. Esa ama de casa que vive únicamente para ver a su marido contento, hasta el punto de consentirle humillaciones y menosprecios.

 El espejo del sueño americano, cuyo reflejo dice a quien lo mira que ha de ser el primero en todo, tener más dinero, más éxito y más reconocimiento que nadie. Ese sueño que acaba por ser absurdo hasta el punto de convertir la vida de la familia protagonista en un suplicio. Las fantasías de Loman lo llevan a tomar finalmente una decisión irracional, insensata y fatal. Personalmente, la historia me pareció interesante, aunque lo más destacado sea la magnífica interpretación, en la que destaca Dustin Hoffman, que una vez más nos muestra su gran talento. Sin embargo, el ritmo se llega a hacer exasperante y la trama excesivamente lenta y carente de esa  chispa que tienen algunas películas, que hace que no quieras que se terminen. Quizá sea porque es una traslación literal de la obra de teatro al formato televisivo y no se ha adaptado de ningún modo.

Nota: 7/10

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine y televisión, Ficción, Reflexiones y opiniones y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s